Proceso de desarrollo de software a medida: Clave para tu empresa

Actualmente, muchas empresas necesitan soluciones tecnológicas a medida que se adapten a sus operaciones y agilicen sus procesos. Un software a medida es la mejor alternativa cuando los sistemas estándar no cubren todas las necesidades o procesos específicos de un negocio.

Si tienes dudas a la hora de elegir entre un ERP a medida o un ERP estándar; consulta nuestro último blog.

Ahora bien, es importante plantear bien el proyecto para garantizar su éxito. En Mativa utilizamos el concepto de la cuerda floja del desarrollo de software.

Muchas empresas piensan que un proyecto de software a medida consiste sólo en programar, pero existen una serie de pasos previos y posteriores igual de importantes. La cuerda floja representa precisamente esto: cada fase es crítica y, si una falla, es fácil «caer de la cuerda» y que el proyecto acabe fracasando.

A continuación se definen los pasos que forman la cuerda floja del desarrollo de software:

El primer paso es un análisis profundo de las necesidades de la empresa. Esta fase incluye una conversación detallada entre el equipo de producto y el equipo técnico, sea interno o externo. Su finalidad principal es establecer un traspaso de conocimiento claro y completo: entender el objetivo global del proyecto, las implicaciones y el resultado que se espera alcanzar.

Aunque a menudo se subestima, esta etapa es crítica. Es necesario que todas las partes implicadas estén alineadas y que haya sinceridad y transparencia para validar que todos comprenden los mismos requisitos. Si este paso no se realiza correctamente, el proyecto puede parecer que avanza sin problemas al principio. Sin embargo, a la larga, después de muchas horas invertidas, el software puede acabar no cumpliendo con las expectativas, y la solución no funcionará como se tenía previsto.

El siguiente paso es detallar qué construir y cómo se hará. Esta etapa se divide en dos ámbitos principales:

  • Requisitos funcionales: Esta parte la lidera el equipo de producto o negocio. Aquí se definen los flujos de usuario, casuísticas, reglas de negocio, validaciones y comportamientos esperados del sistema. Además, también se trabaja en el diseño de UI/UX, que forma parte fundamental de cómo funcionarán las interfaces de usuario y la experiencia global del sistema.

  • Requisitos técnicos: el equipo técnico entra en acción para definir las tecnologías, la arquitectura del sistema, las integraciones entre sistemas y los componentes necesarios para implementar la solución.

El output de esta fase debe ser un documento completo que recoja tanto los requisitos funcionales como técnicos que sirva como guía durante todo el desarrollo del proyecto. Es importante destacar que este documento puede evolucionar a medida que el proyecto avanza, ya que está diseñado para adaptarse a posibles cambios.

Aunque cada equipo técnico tiene su forma de trabajar, el objetivo final del desarrollo es siempre el mismo: convertir los requisitos funcionales y técnicos en un software estable, escalable y fiel al que se ha definido en las fases anteriores.

En Mativa, trabajamos con metodologías ágiles que nos permiten adaptarnos de forma flexible a los cambios que pueden surgir durante el proceso; a la vez que resolver dudas y perfeccionar el diseño para una mejor funcionalidad del sistema.

El desarrollo del software es el punto más delicado del proceso. Si no se hace con una base sólida que vaya de la mano con las fases anteriores, pueden aparecer retrasos y sobrecostes. Por ello, la coordinación entre los equipos de producto, técnico y negocio es fundamental para evitar desviaciones en el proyecto.

Antes de poner el software en producción, es imprescindible validar que todo funciona como se ha definido. Esta fase combina pruebas internas del equipo técnico (funcionalidad, integraciones, rendimiento y seguridad) con pruebas de usuario (UAT), donde el cliente valida que el comportamiento del sistema se ajusta a lo esperado.

En Mativa incorporamos validaciones parciales durante el desarrollo -no sólo al final- para detectar desviaciones con antelación y reducir riesgos.

Cuando el sistema ha pasado todas las pruebas, llega la fase de implementación. El software diseñado se despliega en el entorno de producción de la empresa y comienza a funcionar de forma activa. Esta fase puede incluir la migración de datos, la configuración final y la formación de los equipos que utilizarán el software.

En esta fase, también se realiza una migración de datos (si es necesario). Desde Mativa recomendamos realizar el lanzamiento de forma gradual, pues nos permite detectar ajustes, reducir riesgos y facilitar la adopción por parte de los usuarios.

Una buena implementación no sólo tiene en cuenta la parte técnica; también asegura que las personas saben utilizar el sistema y que los procesos internos se adaptan al nuevo funcionamiento.

Un proyecto de software no termina con la puesta en producción. Para que el sistema siga siendo seguro, estable y útil, es necesario un mantenimiento técnico constante.

El software también debe evolucionar funcionalmente. A medida que la empresa crece o aparecen nuevas necesidades, deben añadirse funcionalidades o modificar existentes.

Esta fase no tiene fecha de finalización, es un proceso continuo que asegura que el sistema se mantenga vivo, actual y alineado con la realidad del día a día.

El proceso de desarrollo de software a medida es una inversión estratégica para las empresas que desean soluciones personalizadas que respondan a sus necesidades particulares. Desde MATIVA nos encargamos de todo el ciclo para garantizar que el software creado sea una herramienta eficaz y duradera para tu negocio.

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